La tradición motera de mi familia se limitaba a una Vespa que tenía mi padre, con la que se hacía viajes de Barcelona a Granada, por los años 60, hasta que tras la separación de mis padres, mi madre se compró un ciclomotor Torrot para poder ir a trabajar. Con ese ciclomotor hice mis primeros km,s.Yo tenía 13 años, no tenía licencia y no tenía permiso de mi madre, pero sabía donde guardaba las llaves. La moto un pepino, costó 15.000 de las de antes, había tenido 15 o 20 dueños por lo menos, con mas años que la Dremel de Makoki, de color gris y mas fea que una R1 forrada de leopardo. Como no quería meterme en lios, decidí no montar por la calle.
Las primeras veces que compré gasolina siempre iba andando a la gasolinera, pillaba mi dosis de 2 litros y me la metía en la mochila, pillaba el pepino y me lo llevaba empujando hasta un descampado donde saltabamos con las bicis, una vez allí me pasaba la tarde saltando y saltando. Está claro que me inicié en esto de las motos en la buena escuela del Off Road.
Todo iba muy bien por un tiempo, hasta que la mecánica empezó a fallar, mi madre no entendía por que se le rompía la moto cada dos por tres, si no era el escape que se descolgaba, era los guardabarros, los amortiguadores, el foco, etc. Tanto salto no le sentó muy bien, aunque siempre estaba la escusa que la moto tenía muchos años.


